XXXII JORNADAS NACIONALES DE CARTELES


ELABORACIÓN COLECTIVA... PRODUCCIÓN INDIVIDUAL

Zumbido #12: Resonancias

Resonancia 1

Virginia Baroli. La Plata

De las XXXII Jornadas Nacionales de Carteles me han quedado varias cuestiones resonando, pero elijo una que está en relación al título de la primera mesa plenaria: "Lo colectivo del cartel: tratamiento y elaboración".

Me resultó interesante la perspectiva con que se abordó en dicha mesa la cuestión del saber a partir del dispositivo del cartel, en lo que concierne a la puesta en articulación entre lo singular de cada uno y lo colectivo que enlaza con la Escuela.

Podría decirse que el cartel es un dispositivo propicio para que el rechazo de saber que anida en cada uno devenga agujero y causa que funda el remolino. Hablar con otros sobre la pregunta que nos está interpelando, posibilita escuchar la propia enunciación en forma invertida. En este sentido, lo colectivo del cartel deviene traumático en tanto agujerea lo que uno piensa y sabe, pero eso mismo deviene causa que precipita una elaboración que se formaliza en un producto de saber, que nos deja de cara a la decisión ética de soltarlo y ponerlo a remolinarse con otros, o guardarlo para sí.

Resonancia 2

Luciana Cassina. Santa Fe

El pasado sábado se realizaron las XXXII Jornadas Nacionales de Carteles "Elaboración colectiva... Producción individual". Un especial agradecimiento a los colegas de la sección Córdoba, que minuciosamente organizaron el día de trabajo. Gran convocatoria en la ciudad de Córdoba, pudimos participar de mesas plenarias y más de 240 trabajos fueron presentados, lo que muestra el mapa de la EOL.

Formar parte de un cartel es formar parte de la Escuela y eso es lo que resonó en mi caso. Una jornada habitada por miembros, pero también por muchos jóvenes y algunos no tanto, que nos estamos formando en psicoanálisis de la orientación lacaniana. El cartel como órgano base, como puerta de entrada a la Escuela, como una brújula en la orientación política sostenida por el rasgo de cada quien.

Después de tan intensa jornada de trabajo reafirmo que, en mi caso, participar de un cartel permite sostener el lazo al psicoanálisis y a la Escuela, lo cual permite una orientación clínica clara para los que transitamos por otras instituciones.

Resonancia 3

Andrés Delamarre. Mendoza

Las XXXII Jornadas Nacionales de Carteles fueron un despliegue espectacular del órgano base de la Escuela. Cerca de 250 trabajos expuestos en un día dan la experiencia concreta de un todo imposible de captar. Cómo se alojan las producciones muestra esa posición de Escuela que invierte la de la universidad, privilegiando el lugar enseñante que cada quien asume con su producción de saber por encima de un supuesto destinatario.

Este evento donde cartelizantes y sus trabajos intersectan con otros es puesta en acto de esta particular forma de lazo que promueve la Escuela.

También invita a mantenerse tan cerca como sea posible del abc que tiene en su fundamento la lógica del cartel, que en un marco colectivo promueve la elaboración individual, y así da lugar a esta práctica de discurso original de la Orientación Lacaniana.

Se recordó que, desde hace más de un año, el más-uno, ni ningún cartelizante, es necesario que sean miembros de la Escuela. En lo sucesivo se podrán apreciar los efectos de esta variación.

Una organización impecable, con ritmo, que deja mucho aprendizaje por si un día toca turno a nuestra región. Sin dudas las Jornadas Nacionales de Carteles son un momento imperdible de la Escuela.

Resonancia 4

Morena Fernández. Córdoba

El reciente 26 de agosto la EOL tomó el riesgo, una vez más, de hacer vibrar la Escuela al calor de un deseo puesto en acto: hacer existir las XXXII Jornadas Nacionales de Carteles de la EOL.

El lugar, la ciudad de Córdoba. En esta ocasión, el gran número de asistentes y de trabajos presentados requirió una organización especial: alojar las actividades en tres edificios, cuya ubicación constituyó un deleite para quienes gustaron de la fotografía, la historia y el arte: la emblemática Manzana Jesuítica.

El lazo, lo hicimos los asistentes, cartelizantes, coordinadores y expositores, enlazando, uno por uno, los hilos de una transferencia de trabajo, le dimos vida y entusiasmo a las conversaciones sobre clínica, episteme y política lacaniana.

Por último, y haciéndome eco de las palabras de Apertura de Ana Lubatti, diré: ¡Sí! ¡En las Jornadas de Carteles algo late!

Sin dudas, las mesas simultáneas fueron el corazón de las XXXII Jornadas Nacionales de Carteles de la EOL, el latido vivo de la enunciación de cada uno -cada uno de los mil de la Causa Freudiana[1]- bien valió el riesgo corrido y el trabajo realizado.

NOTAS

  1. Lacan, J. (1980) "El señor A" disponible en: https://cuatromasunoeol.com/sv/referencias.el-senor-a-jacques-lacan

Resonancia 5

María Fernanda Martínez. Uruguay

Desde Maldonado-Uruguay a Córdoba-Argentina se atraviesan unos cuantos kilómetros, sin embargo, al llegar a las Jornadas, nuevamente experimento que llego a tierras cercanas y conocidas, donde la causa analítica hace lazo.

¿Qué Resonancias me dejaron? Puedo contar lo que experimenté:

La satisfacción, no sin ansiedad, de compartir el resultado de un trabajo de cartel, de un recorrido colectivo pero singular, efecto de un trabajo del propio decir y escribir y también, una apuesta con coraje a lanzarme a tomar la palabra ante la Escuela.

La satisfacción de experimentar la transferencia de trabajo, nada de pereza sino trabajo.

La satisfacción del lazo con colegas y el encuentro con la transmisión de analistas que están ubicados desde la posición de analizantes, nada de saber absoluto ni de saber expuesto a cielo abierto.

La satisfacción de tomar la palabra en unas Jornadas que apuestan e incluyen al decir de cada uno, en un ambiente amable, donde no se trata de una masa identificada sino todo lo contrario.

¡Ya ansío continuar el trabajo de cartel y ya quiero participar en las próximas Jornadas!

Se podría resumir que el trabajo en carteles y las Jornadas, además de la producción de saber, relanza el amor y eso se siente.

Resonancia 6

Gustavo Mastroiacovo. Rosario

Creo que han sido unas Jornadas de Carteles al modo de acontecimiento de Escuela. Las recordaré, entre otras cuestiones, por lo que en ellas se ha anunciado.

El cartel, órgano elemental de la nuestra Escuela, perdura y se modifica: la cantidad de integrantes mínimos permanece inalterable: 4 + 1, sin embargo, desde hace un año, ya no será necesario ser miembro de la EOL para ninguno de sus integrantes, pero como no podría ser de otra manera, el mismo, para que tenga estatuto de tal, debe estar declarado en la Escuela.

Como si fuera poco, el mapa de la EOL ya no se limita a la Argentina, la delegación de Uruguay participó como miembro de la Escuela (habrá que repensar el nombre, ya que lo Nacional de las Jornadas de Carteles queda chico y no incluye a los colegas uruguayos).

Ha cambiado así la configuración del cartel y la geografía de la EOL, disonante con la época y consonante con la política de Escuela, esta es más inclusiva y la conversación incluye a nuevos practicantes. Se reafirma así la apuesta de Lacan, la Escuela y su órgano de base se estructuran por fuera de la lógica del Amo, sólo por su lazo transferencial al Discurso Analítico, provocando así su quehacer clínico y epistémico.

Resonancia 7

Roxana Vogler. Buenos Aires

"El hacer se verifica en los hechos de discurso"; rescato esta frase de María Adela Pérez Duhalde que sintetiza, para mí, la constatación del fecundo trabajo de Escuela recogido en esta Jornada de Carteles en la ciudad de Córdoba.

Auténtico enjambre de los unos solos reunidos para volcar sus productos individuales a cielo abierto en este panal, causados por la miel del cartel, ese vacío de saber propiciador de elaboraciones e interrogantes, nunca acabados.

La Jornada de Carteles es para mí, el fractal que refleja y reúne esa dispersión de singularidades laboriosas, y trasluce la vitalidad del deseo que anima nuestra querida Escuela. Lo palpitamos el 26 de agosto en Córdoba, en el entusiasmo de los jóvenes cartelizantes al compartir sus & trabajos, en la rigurosidad epistémica de las plenarias, en el esmero de los coordinadores por sostener una conversación, en el esfuerzo por transmitir la clínica a ras de la experiencia... un movimiento zumbante de Escuela que, sin dudas, provoca y despierta.